Relacionarme con colegas del deporte me convenció a tener este lugar.
Lugar de comunicación, de desarrollo, de construcción, de opinión.
Un espacio para nutrir este amplio mundo que tiene el fútbol y ser entrenador.
Desde que tuve esa primera pelota en mis manos, esa plaza donde hacer que el alma fuera libre, supe que el fútbol iba a acompañar todo el recorrido de mi vida.
Y mientras jugaba, de manera lúdica o competitiva, sabía que no terminaría dentro de los límites del campo de juego.
Haber sido arquero, observar el juego desde la última línea, trasladar a mis compañeros aquellos que los entrenadores querían llevar adelante, fue marcando con mucha precisión y con una determinación casi ineludible que seguiría respirando fútbol como director técnico.
Darle a los jugadores las herramientas para que potencien sus cualidades, para ejecutar objetivos colectivos, para reinventarse en las adversidades y por sobre todo para escribir historias ligadas a este apasionante y popular deporte, sigue siendo sin dudas, el motor que me conduce a querer siempre más.
Trazar metodologías aplicables a los contextos en los que me toque trabajar.
Desarrollar herramientas para simplificar la tarea cotidiana en el sinfín de gestiones que llevamos adelante, desde una sesión hasta una temporada completa.
Y caminar a la par de las nuevas ilusiones que construimos en cada nuevo desafío que se presente.
Disfrutar el camino y grabar historias.
El fútbol como nexo conector.